“Si no eres tú, ¿quién? Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo?"

sábado, 23 de enero de 2010

ERICH FROMM





Si una persona ama sólo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es amor, sino una relación simbiótica o un egoismo ampliado.



Naces solo y mueres solo, y en el paréntesis la soledad es tan grande que necesitas compartir la vida para olvidarlo.



La paradoja del amor es, ser uno mismo, sin dejar de ser dos.



El sexo sin amor sólo alivia el abismo que existe entre dos seres humanos de forma momentánea.


Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable.



Dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado.



Cuando dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial.



Si soy como todos los demás, si no tengo sentimientos o pensamientos que me hagan diferente, si me adapto en las costumbres, las ropas, las ideas, al patrón del grupo, estoy salvado; salvado de la temible experiencia de la soledad. Los sistemas dictatoriales utilizan amenazas y el terror para inducir esta conformidad; los países democráticos, la sugestión y la propaganda.



En cualquier tipo de tarea creadora, la persona que crea se une con su material, que representa el mundo exterior a él.



Sin amor, la humanidad no podría existir un día más.

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